El Desánimo del Remordimiento.


Cuando la vida llega a su fin, a los ancianos les embarga la pena y la angustia de la soledad y de sentirse olvidados. A parte de estos sufrimientos particulates, tienen muchos otros más.

Al levantarme por la mañana, transitar mi día e ir a descansar estoy siempre pensando en lo que hay que hacer al momento siguiente, durante el día o mañana. A veces pareciera que es muy difícil parar aunque sea por un instante y simplemente respirar unos minutos ¡Segundos! Una ola inmensa de pensamientos empujan la vida como pluma llevada por el viento. Pareciera que lo podemos todo y que nada se llevará a cabo sin nuestra presencia. Las actividades nos distraen y las relaciones nos envuelven… y pasa el tiempo. Y pasan los años. Todo lo dejamos para más tarde, para otro momento… o por lo menos aquello que nos pareciera importante. Lo sorprendente es que lo que llamamos no importante o intangible es lo más importante y tangible para la calidad de nuestras experiencias. Nuestra intención, la motivación, el silencio interior, la paz mental, el sombro por la sonrisa del otro y la calidez que deja dentro, etc. Así muchas otras cosas que protagonizan la cotidianidad, el diario acontecer de nuestros pensamientos, acciones y palabras… la creación de nuestras experiencias futuras. Cuando envejecemos queremos regresar el tiempo y vivir distinto porque deseamos resultados diferentes, sin embargo, al darnos cuenta que no es posible, una sensación de incertidumbre cubre nuestros pensamientos y opaca la luz de nuestra mirada. Pocas veces somos afortunados como para encontrar consuelo en enseñanzas espirituales, y cuando sucede no encontramos la memoria ni la atención necesarias para retener todo lo que desearíamos llevar con nosotros en nuestro viaje de la muerte para poder hacer un inicio distinto.

Rodeados de enfermedades, añoranzas, olvidos, remordimientos, deseos, abandono y soledad vivimos los días y las horas en espera del momento en que marchemos. Y muchos pensamos que para algunos esto no es así, sin embargo, aún aquellos rodeados de todos sus seres queridos y con un estado de salud buenamente conservado padecen de todo esto cuando se encuentran a solas, y el silencio exterior trae el ruido intenso y descontrolado que llevamos dentro. Así son los viejos… así somos.

En los últimos meses he estado manteniendo conversaciones muy ilustrativas con un hombre de 95 años. Vital, decidido a aprender, cambiar y hacer lo necesario para ir más allá de sus limitaciones y obstáculos, y al mismo tiempo enfrentando la vejez que es como una montaña inamovible que hemos de transitar inevitablemente. Con huecos y soledades sonriendo a la vida, bebiendo de los libros de dharma y tratando de acunar en su corazón las mayores realizaciones posibles. ¡Muy bendecido! Más preguntándose constantemente “¿que hubiera pasado si hubiera sabido todo esto antes?”

Ahora es el momento de hacer cualquier cosa, principalmente la práctica de dharma. Cada vez que dejamos algo para después estamos comprando un boleto de ida y sin regreso a un mayor sufrimiento futuro. Uno de los sufrimientos de la vejez en el que casi no reflexionamos es precisamente esta sensación de no haber hecho lo correcto y no tener la posibilidad de cambiarlo. Esta sensación puede lograr que nos desanimemos de tal forma que todos los otros sufrimientos de la vejez se conviertan en cadenas de hierro que nos aten a mayores sufrimientos. Porque el desánimo no deja espacio mental para relacionarnos con estos sufrimientos de forma creativa; con una mente apacible y segura de si misma; una mente de confianza en el accionar basada en una práctica constante de los caminos que puedan llevarnos a lograr felicidad… a lograr espacio mental para ir más allá de este sueño ilusorio en que vivimos.

Cuando este desánimo aparezca y no haya enseñanzas puras de Dharma en nuestro corazón ni siquiera sabremos que las necesitamos. Nos sentiremos simplemente desolados sin saber que hacer y con un vacío en nuestras manos. ¡Nada que mostrar!, ¡Nada que llevarnos! Sólo arrepentimiento, remordimiento, soledad, dolor, añoranza, desamparo. Las enfermedades arremeterán sobre nosotros una tras otra al acercarse el final y ni aunque todos nuestros familiares y amigos nos rodeen podremos detener el deterioro del cuerpo, que pese a todo lo que le cuidamos, ahora nos abandona. ¡Que vitales son las enseñanzas de Dharma! ¡Que importantes son los maestros de Dharma! ¿Cómo saber que hacer con nuestras vidas para lograr paz interior-felicidad suprema?  Y si lo sabemos ¿cómo conocer los métodos para que no deteriore la intención y guardar la perseverancia? Es sólo a través de encontrar las enseñanzas de Dharma y recibir su transmisión que podremos enterarnos. Y si además tenemos la gran fortuna de compartir con otras personas que están intentando día a día poner esto en práctica, y con quienes podemos compartir nuestras experiencias y apoyarnos mutuamente, sería una gran estupidez no aplicar esfuerzo en salirnos de la ola inmensa que nos arrastra diariamente, y nos revuelca despiadada para ahogarnos más profundamente en samsara y sus sufrimientos.

Tengo que hacer uso de las enseñanzas de dharma que ahora aparecen en mi vida porque no se en que momento pudieran dejar de estar a mi alcance. Necesito practicar en mi vida todos y cada uno de los consejos personales de mis maestros, y apoyarme con humildad y cariño en mis compañeros de viaje que comparten la misma fortuna de estar bajo la sombrilla del dharma. Practicar el dharma significa hacer cada uno de mis actos desde la luz del amor; la virtud es aquello que hace sonreír a los demás y por ello me hace avanzar a ser un ser despierto. Voy a poner el mejor de mis empeños en vigilar cada momento y seguir los consejos de mi Guru. Voy a comenzar mi maleta para la vejez, y el camino a seguir para el momento de mi muerte. ¡Voy a practicar el dharma.

Y mantenemos esta resolución en nuestra mente por tanto tiempo como nos sea posible.  Al salir de la meditación hemos de recordar esto en cada momento, y mantener una mente feliz, apacible y gozosa practicando el Dharma” ¡Que maravilla!

Acerca de belikeawaxingmoon

Practicante de la Nueva Tradición Kadampa
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